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Un Temple Romà al bell mitg de l'eixample.

Carrer  Bailèn, 70, 72, Barcelona.

Al número 70 del carrer Bailén de Barcelona es pot veure un edifici d'estil romà que, va ser construït el 1882 per Josep Vilaseca (arquitecte que va realitzar a la ciutat, entre altres obres, l'Arc del Triomf). La casa Masriera, com es coneix a aquest immoble per haver estat creada pels germans Frederic, Josep y Francesc Masriera i Manovens  per emprar com a taller d'orfebreria, escultura i pintura, imita al desaparegut temple d'August, el més important de la Barcelona romana.
L'edifici és una construcció d'estil neoclàssic i historiciste on la principal característica és la seva singularitat, ja que l'objectiu era construir un edifici aïllat precedit d'un jardí davanter. Està constituït com un gran espai únic. A primer cop d'ull destaca una gran façana, definida en el seu temps com un "temple de l'art", recreant un temple clàssic de planta rectangular, pòrtic elevat sobre un basament amb sis columnes corínties i pilastres de fust acanalat, coronat per un frontó triangular decorat en els extrems amb dues estàtues d'aixetes (animals mitològics meitat àguiles i meitat lleons). La forja de la porta d'entrada al recinte, tot i les similituds d'alguns elements amb la maçoneria, res tenen a veure amb això.
El 1932 el taller va ser reformat i transformat en el Teatre Studium, inaugurant-se el 22 febrer 1933.
Finalment, el 1951 la congregació de religioses Petita Companyia del Cor Eucarístic de Jesús va adquirir l'edifici per convertir-lo en residència. L'edifici va sofrir algunes reformes, com l'ampliació per darrere fins a connectar amb les mitgeres de les construccions veïnes, fet que li va fer perdre part del seu caràcter monumental original. Allà es van instal·lar els habitatges per a les monges i dues capelles (una a la planta baixa i una altra, més luxosa, a la planta superior).
En l'actualitat l'Ajuntament de Barcelona ho té catalogat com a bé cultural d'interès local (nivell de protecció B), fet que obliga al manteniment i conservació de la façana i dels elements originals del seu interior.
Un "temple de l'art"
Frontó triangular decorat en els extrems amb dues estàtues d'aixetes (animals mitològics meitat àguiles i meitat lleons).
La forja de la porta d'entrada al recinte, tot i les similituds d'alguns elements amb la maçoneria, res tenen a veure amb això.
Recrea un temple clàssic de planta rectangular, pòrtic elevat sobre un basament amb sis columnes corínties i pilastres de fust acanalat, coronat per un frontó triangular.
Com no pot ser d'altra manera, l'edifici sorprèn els vianants que ho desconeixen per formar part de l'espectacle arquitectònic del segle XXI.




















Foto d'Antoni Esplugas (Arxiu fotogràfic de Barcelona)
Fotografia de l'edifici en el seu estat original.

Gaudí. Muerte de pobre, entierro de rey


Antoni Gaudí

CRÓNICA DE UN FUNERAL
Gaudí: Muerte de pobre, entierro de rey

El 10 de junio de 1926 murió uno de los más grandes arquitectos de la historia: Antoni Gaudí, símbolo del modernismo. Esta es la crónica de su entierro
El arquitecto de la Sagrada Familia, que no sólo en ésta, sino en muchas otras obras, tan gallardas, muestras ha dejado de su talento colosal y de su personalidad manera de abordar los problemas fundamentales del arte que profesaba, ha realizado en nuestro siglo un ideal, que parecía ya desvaneciendo en el ambiente de mercantilismo y de prosa que nos rodea. Poeta y místico, a la manera de Verdaguer, con quien podrían hallársele bastantes puntos de semejanza, su vida toda ha constituido un poema maravilloso de exaltación artística, de religiosa devoción y de anulación de afanes subalternos que evoca el recuerdo de aquellas legendarias figuras de monjes de la Edad Media, santos y sabios a la vez, que en la soledad de su silente reclusión concebían grandes catedrales, labraban imponentes esculturas, componían inspirados himnos o modestamente iniciaban inmortales páginas, consumiendo en el fuego de sagrados amores todas las horas de su vivir terreno, soberbiamente abroquelados detrás de una divina modestia que ha sepultado en el olvido sus gloriosos nombres, para que sólo su obra resplandezca (…).
La muerte de Gaudí hace perder a nuestra tierra una de las figuras de mayor tamaño con que contaba, una de las pocas cuya significación y méritos se adueñaron del mundo entero (…). Lloremos su pérdida, y, en el caso actual, unamos a la aflicción ciudadana, a la congoja por la muerte del hombre virtuoso, con sentimiento más universal y de más trascendente jerarquía: el duelo de la arquitectura que ve alejarse para siempre uno de sus más fieles y más inteligentes amadores y cultivadores, un obrero tenaz y devoto de su gloria, un privilegiado partícipe de sus facultades creadoras, que son la mejor gala de toda civilización y la más espléndida y permanente concreción de la idealidad humana. / Manuel Vega y March, 13 de junio de 1926
Dicen las crónicas de la época que no cesó el desfile de personas por la capilla ardiente. En algunos momentos era tal la aglomeración de público que resultaban insuficientes para contenerlo los urbanos que guardaban el orden. Por la mañana se dijeron misas en la capilla ardiente, asistiendo a todas ellas gran concurrencia. Fueron dichas la de las cinco y media por el reverendo P. Gil Pares; la de las siete por el padre prior del hospital reverendo don Lamberto Botey; la de las siete y media por el canónigo doctor Pares; las de las ocho por los canónigos doctores Vilaseca y Huguet; la de las ocho y media por el reverendo doctor don Luis Carreras; la de las nueve por el reverendo padre don Ricardo Persina, capellán de la familia Güell, y la de las diez por el reverendo don Luis Codina. A la última misa asistió el alcalde, barón de Viver, y a la de las nueve la familia Güell. Se recibieron telegramas de los obispos de Mallorca, y Avila y del abad mitrado de Montserrat, concediendo indulgencias a los que realicen algún acto de piedad por el eterno descanso del alma del ilustre arquitecto fallecido.
Cuando llevaron el féretro al sitio donde iba a reposar el genio, se vio una grandiosa manifestación de duelo al que se asociaron todas las clases sociales sin distinción de matices. En el gran patio del hospital, desde muchísimo antes de la hora señalada para el entierro, se hacía imposible el dar un paso dada la aglomeración de gente que allí se había congregado. A las cinco y cuarto de la tarde se puso en marcha la comitiva, abriéndose entonces la puerta del hospital que da acceso a la calle del Carmen, donde se había estacionado numeroso público. También se hallaban atestados los balcones de las casas.
El féretro, de roble y cubierto con el paño fúnebre de la Asociación de Arquitectos, iba dentro de una carroza carroza a la federica con cruz alzada y tirada por dos caballos. El fúnebre cortejo se dirigió por la calle del Carmen a las Ramblas, pasando por el centro de las mismas hasta la calle do Fernando, y luego por esta calle, plaza de San Jaime y calle del Obispo, siendo presenciado su paso por numeroso público, especialmente en las Ramillas y en la plaza de San Jaime.
El cortejo llegó a las seis menos cuarto de la tarde a la Catedral, entrando en ella por la puerta de Santa Lucía, que es la que da a la calle del Obispo. El féretro fue sacado del coche fúnebre por alumnos de la Escuela Superior de Arquitectura, quienes lo entraron en andas en el templo. Entonces separóse del cortejo el clero del hospital de Santa Cruz y en la citada puerta de Santa Lucía fue recibido el cadáver del ilustre arquitecto señor Gaudí por el cabildo y cloro catedral en pleno, con cruz alzada.
Ofició el canónigo doctor Brugueras, asistido de los beneficiados reverendos Castelltort y Alegret. Durante la conducción del féretro desde la entrada de la Catedral hasta, el crucero la comunidad entonó el «sub-venite». Colocado el féretro en el centro del crucero de la catedral, la capilla de música dirigida por el maestro Sancho Marracó entonó el «Libera me, Dómine», del maestro Gargallo. La ceremonia fue presenciada por numeroso público que se había congregado en los claustros e interior del templo.
Después del «Libera me, Dómine» fue conducido el féretro hasta la puerta principal de la catedral, rezando la comunidad un responsorio. En la puerta principal despidiéronse las autoridades y el cabildo y clero catedral, siendo entonces acompañado el cadáver desde dicho punto hasta la Sagrada Familia por todo el clero de este templo.
Las campanas de la Catedral doblaron a muertos al ser entrado en el templo y sacado del mismo el féretro que contenía los restos del malogrado Gaudí. Los prelados de las diócesis de Cataluña y de otras de España han concedido indulgencias en la forma acostumbrada. La ceremonia de la Catedral terminó a las 6:10 de la tarde.
La casa núm. 48 de la calle de Caspe, propiedad del señor Calvet y cuyo proyecto de construcción es otra de las muchas obras del finado señor Gaudí, lucía en el frontispicio un lazo negro. Al llegar la fúnebre comitiva a la calle de Valencia cruce con Sicilia, donde empieza la barriada de la Sagrada Familia, el espectáculo que se ofreció a la vista de los que marchaban detrás del féretro fue imponente por el inmenso gentío allí reunido. La casa número 306 de la calle de Valencia lucía una farola revestida, de un crepón negro. En la calle vecinas los balcones de todas las casas lucían colgaduras negras: el vecindario agolpado en ventanas y balcones contemplaba con muestras de gran respeto y condolencia el paso del cortejo. A las siete y media en punto de la tarde la cabeza de la comitiva hacía su entrada en el templo de la Sagrada Familia.
La inhumación del cadáver
Desde las cinco de la tarde en los alrededores del templo de la Sagrada Familia comenzó a congregarse público que desde todos los sectores de la ciudad, acudía a presenciar la llegada de la fúnebre comitiva.
Numerosos guardias urbanos cuidaban de mantener el orden entre la muchedumbre que esperaba impaciente. En el interior del recinto cercado había un retén de guardias. En el templo todo estaba dispuesto para recibir el cadáver del ilustro arquitecto. En el lugar destinado al presbiterio se había colocado un catafalco y frente a él un altar, cubiertos uno y otro cien paños negros. Sobre el altar lucían dos cirios de cera pura y se había colocado una cruz. A las seis de la tarde llegó a la Sagrada Familia el Orfeó Cátala, sección de hombres y niños que había de cantar un responso. Poco después de las siete se dio aviso de que el cortejo mortuorio estaba próximo al templo. Inmediatamente comenzaron a doblar las campanas y se encendieron los dos grandes tederos que existen a la izquierda de lo que es el presbiterio. A las siete y veinticinco de la tarde llegaba a la Sagrada Familia la comitiva fúnebre. Primero entraron los asociados de la Liga Espiritual de Nuestra Señora de Montserrat, que entonaban salmos litúrgicos, y detrás los obreros de la Sagrada Familia con hachones encendidos. A continuación seguían el clero, al que seguían el coche y la presidencia del duelo. El gentío proseguía a continuación.
El féretro que contenía el cadáver del señor Gaudí fue bajado del coche por varios obreros de las obras del templo y colocado sobre el catafalco. El clero pasó a ocupar el presbiterio y detrás se colocaron los individuos portadores de los hachones. Seguidamente se cantó un solemne responso que el público escuchó con profunda unción y religioso respeto. El Orfeó Cátala, que había pasado a ocupar un rellano inmediato al presbiterio, entonó a continuación el responso del maestro Victoria. La ejecución de la fúnebre pieza musical fue todo lo perfecto y sentida que acostumbra a hacerlo el Orfeó. Terminado el responso se rezaron nuevas preces por el clero y a continuación se organizó de nuevo la comitiva para trasladar el cadáver hacia donde debía ser inhumado. Los mortales restos del gran arquitecto fueron depositados en el primer nicho que se encuentra en la cripta, entrando por la escalera do la parte de las obras ya realizadas. En la hornacina correspondiente a este nicho hay una imagen de la Virgen del Carmen. El féretro fue depositado en el interior do la fosa y seguidamente se procedió a tapiar ésta.
Una vez realizada esta operación se rezó el rosario, quo fue escuchado por los que pudieron entrar en la cripta, quo fue menos de la mitad del público, dada su capacidad, con fervorosa devoción. A continuación se dio por despedido el duelo, iniciándose el desfile, que duró largo rato. El fúnebre acto resultó una expresiva y elocuente manifestación del duelo que aflige a la ciudad por la pérdida del genial arquitecto.

Esta es una crónica de La Vanguardia, publicada el 13 de junio de 1926.



La conducción del cadáver: manifestación de duelo.Archivo/La Vanguardia


La carroza fúnebre con los restos de Gaudí. Archivo / La Vanguardia

Ildefons Cerdà, un visionari maleït

Coincidint amb el 150è aniversari del Pla Cerdà, emeten un documental en què el periodista i reconegut cronista de la ciutat de Barcelona Lluís Permanyer evoca l'aventura urbanística de dimensions gegantines que va impulsar la ciutat cap a la modernitat i que explica la Barcelona que coneixem avui dia. Una pàgina brillant i decisiva de la seva història que és, al mateix temps, el relat d'una injustícia i d'un maleït Ildefons Cerdà.




Programa emès per tv3, el 28 de Gener de 2010

Un gratacels a la plaça Catalunya.

Maqueta del projecte de 1918.

El rascacielos perdido de plaza Catalunya

Los norteamericanos Howells y Rogers diseñaron en 1918 la que iba a ser la torre más alta de Europa y que ocuparía el solar que ahora ocupa la FNAC Triangle


La reciente pasión de Barcelona por los rascacielos tiene un antecedente antiquísimo y desconocido: una torre de 130 metros de altura y 30 plantas proyectada en 1918 y destinada al solar de plaza de Catalunya que actualmente ocupa la FNAC Triangle.

Esta es una de las sorpresas que reserva al visitante la exposición Cerdà 150 Anys de modernitat. La ha procurado uno de sus comisarios, Fernando Marzá, que supo de este proyecto en un viejo ejemplar de la revista American Architect. Basándose en una perspectiva del alzado y en dos plantas, Marzá ha hecho construir una espectacular maqueta que se presenta en esta muestra por primera vez y que da idea cabal de lo que hubiera sido esta construcción barcelonesa en una época en la que los rascacielos no habían llegado todavía a Europa.

El proyecto arquitectónico, que acabó en eso, en proyecto, surgió a instancias de Ramon Selles Miró. Al frente de un grupo de inversores catalanes, este promotor se propuso comprar varios solares de plaza de Catalunya y construir un gran edificio, que debía albergar oficinas –en aquellos días había déficit de oficinas en la ciudad–, un hotel, galerías comerciales y, en el subsuelo, una estación de ferrocarril.
Selles Miró encargó el proyecto a dos destacados arquitectos estadounidenses, John Mead Howells y James Gamble Rogers. El primero ganó cuatro años después, junto a Raymond Hood, uno de los concursos más sonados de aquellos tiempos: el de la sede del diario Chicago Tribune, una impresionante torre de estilo neogótico, 141 metros de altura y 36 plantas, que se construyó entre 1923 y 1925 y se convirtió en una de las referencias arquitectónicas de la ciudad estadounidense. El segundo desarrolló algunos de sus principales trabajos en universidades como Yale, Columbia o Nortwestern, donde dejó varios edificios de inspiración también neogótica.

Bajo el título "España tendrá un rascacielos", American Architect publicó el 29 de diciembre de 1920 la noticia de este proyecto, en un artículo que empezaba así: "¡España y rascacielos! Nos cuesta hallar congruencia al juntar estas dos palabras, porque tendemos a pensar que aquel es un país de patios, edificios bajos y terrados planos....". Luego, la iniciativa fracasó y el silencio cayó sobre ella. Hasta ahora.

Escrit per Llàtzer Moix a La Vanguardia.es el dia 25 de Novembre de 2009.

In Memoriam de 49 marines. EE.UU.


El 17 de gener de 1977, van ancorar a Barcelona els vaixells de l'armada dels Estats Units, USS Guam i el USS Trenton amb més de 2500 marines. Aquella nit en tornar als vaixells després de "distreure's" per la part baixa de Barcelona, 49 marines van perdre la vida al xocar la barca que els portava a la seva destinació amb un mercant basc. En el seu honor, hi ha un senzill monòlit, molt a prop del naufragi, al Portal de la Pau, al costat del vell edifici de la Duana. En una de les cares podem veure els noms del 49 marines i en una altra llegim en anglès:

"EN MEMÒRIA DELS MEMBRES DE LA ARMADA AMERICANA I DEL COS DE MARINES, QUE SERVIAN AL USS GUAM I EL USS TRENTON I QUE VAN PERDRE LA VIDA EN AQUEST PORT EL 17 DE GENER DE 1977. I COM GRATITUD CAP ALS FUNCIONARIS, CIUTADANS I EQUIPS DE RESCAT DE BARCELONA, PER LA SEVA COL.LABORACIÓ AMB L'ARMADA NORD AMERICANA "

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